- EL PROPOSITO DE LA ADORACIÓN
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- El propósito de Dios al llamarnos a la adoración
es encontrarse con nosotros y moverse a nuestro lado, para que
podamos llegar a ser pueblo de alabanza para Su gloria.
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- Tal concepto de adoración parece extraño para
algunos cristianos porque sus propias ideas son muy diferentes.
Para algunos, la adoración es meditación o pensar
calmadamente en Dios. Para otros, va relacionada con la cultura
y la educación. Para muchos, puede ser un tiempo de estímulo
emocional a través de los himnos evangélicos y
sermones.
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- Cada uno de estos puntos de vista son valiosos, pero ninguno
de ellos se refieres a la razón principal para la adoración
que Dios nos da en Su Palabra.
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- Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, Dios llama
amorosamente a Su pueblo para que juntos puedan experimentar
Su presencia y poder. Ellos llegan a conocerlo mejor a través
de la adoración. Como un Padre, El viene a revelar Su
santa voluntad y propósito para sus vidas. De tal comunión
con Dios emerge el poder y la capacidad para servirle y honrarle
fielmente como Sus amados hijos e hijas.
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- Las Escrituras nos muestran cuánto desea Dios que
Su pueblo lo adore. De hecho, la adoración es el medio
a través del cual se prepara un lugar a Dios, para que
El pueda reunirse con Su pueblo y moverse entre ellos.
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- La dirigir la edificación del Tabernáculo (una
tienda para el Señor), Dios le dijo a Moisés que
dijera a los hijos de Israel: "Que me hagan un lugar santo
para reunión, para que yo more entre ellos... Y yo me
reuniré con vosotros y tendré comunión con
vosotros..." (Ex.25:8,22).
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- En el Nuevo testamento, Jesús comparte el mismo pensamiento:
"Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, yo estaré
personalmente en medio de ellos" (Mt.18:20).
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- Las Epístolas (las cartas del Nuevo Testamento) también
apoyan y amplían esta idea, porque tanto Pablo como Pedro
escribieron las mismas cosas acerca de la Iglesia: "En el
cual (Cristo) también vosotros estáis edificados
juntos para lugar de morada de Dios a través del Espíritu"
(Ef.2:22). "Vosotros también, como piedras vivas,
estáis edificados como una casa espiritual, un sacerdocio
santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables para
Dios por Jesucristo" (1P. 2:5).
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- Los dos últimos versículos pueden referirse
a la Iglesia mundialmente, más bien que a los servicios
de los creyentes locales. Sin embargo, las palabras "juntos"
y "sacrificios espirituales" también parecen
referirse a la adoración en cualquier sitios donde un
grupo de creyentes puedan congregarse. En otras palabras, siempre
que nos reunimos alrededor de Jesús, en la mente de Dios
nos convertimos en una casa espiritual o lugar vivo en el que
El pueda morar. Nuestro Padre celestial verdaderamente desea
estar con Su familia, y desea que seamos uno con El.
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- No deseo decir demasiado, pero me preocupa que la mayoría
de los creyentes, cuando se reúnen para la adoración,
en realidad no esperan que Dios:
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- 1) esté presente de una manera clara y significativa;
o
- 2) haga algo que pudiera ser notado claramente.
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- Sin embargo, la Palabra de Dios dice claramente que El desea
estar con Su pueblo y obrar entre ellos de una manera personal
y especial cuando se reúnen para adorarle. Como dijo Jesús:
"La hora viene y ahora es, cuando los verdaderos adoradores
adorarán al Padre es espíritu y verdad. Porque
tales adoradores busca el Padre que le adoren" (Jn.4:32).
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- Este versículo muestra a Dios buscando gente ("adoradores
verdaderos") que hagan de Sus cultos de adoración
un tiempo de:
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- 1) vida espiritual ("en espíritu), y
- 2) equilibrio bíblico ("en verdad").
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- En otras palabras, vamos a adorara a Dios de una manera real
y viva.
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- RAZONES EQUIVOCADAS PARA LOS SERVICIOS DE ADORACIÓN
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- Dios no está haciendo un examen bíblico los
domingos para ver qué personas tienen las respuestas correctas
de manera que pueda bendecirlas la semana siguiente; tampoco
está llevando una encuesta celestial para ver quiénes
asisten a la mayoría de los servicios. Estas son razones
equivocadas para la adoración.
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- Mostramos nuestra fe en Dios cuando adoramos, y nuestra presencia
en un servicio puede ser un testimonio para otros. Sin embargo,
ninguno de estos hechos es la razón principal por la que
Dios nos ha ordenado adorar.
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- Además, nuestro servicios no están planeados
solamente para fortalecer nuestro andar con Cristo. Es verdad
que la instrucción de la Palabra y la comunión
juntos nos ayudan en nuestro crecimiento espiritual, pero Dios
desea algo más - algo para El mismo. Desea un lugar para
mostrar Su presencia, poder, amor, sabiduría - en resumen,
El Mismo!
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- Los creyentes tiene que congregarse a fin de que pueda haber
un tiempo y lugar para que el Señor amoroso muestra Su
gloria. Así que, cuando la congregación se reúne
en "la Iglesia en el Camino", esperamos que suceda
algo. No nos reunimos para un espectáculo o un sermón.
Nos entregamos a la adoración, deseando hacer lugar para
que Dios more en nuestros medios, de manera que pueda darnos
forma y obre entre y a través de nosotros.
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- LA ALABANZA: UN LUIGAR REGIO PARA DIOS
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- A causa de mi trasfondo, me fue difícil llegar al
lugar donde pudiera entender el verdadero significado de la adoración.
A menudo escuchaba a dirigentes que invitaban a los adoradores
alabar al Señor citando el pasaje: "El Señor
habita en las alabanzas de Su pueblo". Más tarde
en mi ministerio como pastor, descubrí que el versículo
no había sido citado con propiedad. De hecho, se lee de
la manera siguiente "Pero Tú eres santo, Tú
que habitas (vives en) las alabanzas de Israel" (Sal. 22:3).
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- La palabra hebrea "yawshab" (habitar") significa
más exactamente: "sentarse, morar, permanecer".
El significado puede cambiar para encajar en la acción
de la persona. Describir a un juez, por ejemplo, puede significar
"sentado en el tribunal" o :en juicio". Describir
a un maestro, puede significar "sentado en clase para enseñar".
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- ESPERANDO Y ANIMANDO EL ESPIRITU DE ALABANZA
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- Para el tiempo en que vinimos a la ciudad de Van Nuys en
California, me di cuenta que Dios se complace en la congregación
que se reúne con regularidad para alabarle y adorarle,
quienes anhelan ver sus maravillas manifestarse entre ellos.
Pero aún tenía que aprender muchas lecciones.
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- Para empezar, tuve que aprender a esperar y a estimular con
fuerza el espíritu de alabanza en los cultos.
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- Esto no vino con facilidad - y no porque nuestra pequeña
congregación no quisiera alabar. Ese pequeño grupo
de hermanos amados tenía una extensa historia -algo así
como 50 años - de adorar a Dios de manera receptiva y
libre. Pero ningún cúmulo de trasfondo religioso
asegura la alabanza viva.
- En este caso, creo que la mayoría de ellos dirían
ahora que su alabanza se había convertido en una rutina
carente de vida.
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- Aun la gente sincera, sin saberlo, puede llegar a ser como
aquellos a los que habló Jesús, usando las palabras
de Isaías: "Este pueblo me honra con sus labios pero
su corazón está lejos de mí. Porque ellos
me adoran en vano..." (Mr.7:6, 7:Is. 29:13).
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- LA RUPTURA DE CADENAS EN LOS EDIFICIOS DE ADORACIÓN
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- Aparte de la misma gente, el edificio de la iglesia producía
una sensación extraña y desagradable. No era cuestión
de cómo se veía, puesto que daba la impresión
de ser cálido y acogedor. Pero a veces sentía una
sensación de "frialdad". El efecto era como
si alguien produjera una sensación oscura y pesada, o
como una manta mojada arrojada al fuego. Casi parecía
como si una persona (o ser) viviera en esa habitación
- alguien que deseara detener la adoración de todo corazón
dentro de aquellas paredes.
- Esto no estaba solamente en mi mente. También otra
gente lo notaba, siempre que hablaban de ello, no comentaba nada
para evitar algo que pudiera comenzar una forma negativa de pensar.
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- A medida que estaba cada vez más consciente de esta
presencia desagradable, una escritura de la Palabra de Dios me
vino a la mente, una parte que enseña al pueblo de Israel
la manera más adecuada de limpiar una casa tocada por
la lepra.
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- Me parece extraño pensar que la enfermedad pueda estar
en un lugar, pero me ayudó a tomar seriamente la cuestión
y a no desechar la sensación de pesadez que sentía
a veces en el corazón como si fuera una mera actitud mental.
Decidí hacer algo al respecto.
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- Varias veces cada semana, caminaba a través del lugar
de adoración cuando no había nadie. Cada vez que
lo hacía aclamaba las alabanzas de Dios y palmoteaba las
manos, confesando la gloria y el honor de nuestro Señor
Jesucristo. Dejaba que el gozo fluyera de mí, a pesar
de quien estuviera haciendo de Su santuario un lugar oscuro y
lóbrego espiritualmente. Hay un gran poder en la alabanza
y con el tiempo ganamos una victoria maravillosa sobre aquel
espíritu de pesadez (Lea Isaías 61:3).
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- TEMIENDO AL HOMBRE O COMPLACIENDO A DIOS
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- La crisis en la lucha contra ese espíritu tuvo lugar
un domingo de octubre de 1970. Durante nuestro servicio, uno
de los miembros habló una palabra en el espíritu,
dirigiéndonos a alabar al Señor. Las palabras eran
habladas con gracia y estaban perfectamente en orden, pero sucedió
una cosa extraña; nadie dijo ni hizo algo en respuesta.
Yo había esperado que la gente contestara con manos y
voces alzadas en alabanza al Señor. Pero no sucedió
nada.
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- No sabía exactamente qué hacer. No deseaba
hablar directamente sobre el asunto porque un número de
visitantes estaban presentes. (lamentablemente, todo pastor se
ve tentado de vez en cuando a hacer que la iglesia "dé
una buena impresión" a los visitantes.). Tenía
miedo de que cualquier corrección por mi parte en ese
tiempo fuera a estropear el espíritu apacible del servicio.
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- Pero fue entonces y allí mismo donde hice la decisión
de que nunca permitiría otra vez que el temor del hombre
me impidiera complacer a Dios y hacer Su voluntad. Descendí
del área del púlpito, me coloqué frente
a la congregación - alrededor de 100 presentes - y dije:
"Primero, deseo decir a todos los visitantes que no se sientan
incómodos por lo que voy a decir. Por favor, sepan que
deseo que se sientan bienvenidos. Al mismo tiempo, como pastor
de esta iglesia, tengo que hablar unas pocas palabras para corregir
a este cuerpo."
-
- Entonces cambié mi tono para expresar mi angustia:
"Iglesia,¿saben ustedes lo que hemos hecho? Dios
por Su Espíritu Santo nos ha llamado apaciblemente para
que le alabemos por Su gran amor y bondad hacia nosotros, pero
nos hemos quedado en silencio. Estoy seguro de que ninguno de
nosotros desea desobedecer la Palabra o al Espíritu, Así
que, vamos a detener todo y a entregarnos a la adoración
y a la alabanza hasta que, juntos, sintamos que hemos respondido
de verdad al llamado de Dios para la adoración."
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- Y lo hicimos, Nos pusimos en pie y cantamos un canto de alabanza.
Después de esto adoramos hablando de las glorias del Señor.
En los siguientes breves minutos, la habitación pareció
ponerse más brillante - no para los ojos - sino de una
manera que claramente nos dio a entender que habíamos
hecho lo correcto.
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- Esa misma tarde, mientras la congregación estaba cantando
himnos, me volví a Chuck Shoemake, sentado cerca de mí.
"Chuck", le dije: "un gran espíritu de
gozo y libertad nos acompaña esta noche" Estuvo de
acuerdo con una sonrisa, afirmando con su cabeza mientras cantaba
gozosamente junto a toda la congregación.
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- LA PALABRA DE BENDICIÓN DE DIOS
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- No pensé ya más acerca del asunto hasta la
semana siguiente. Una vez más el Señor me habló
muy claramente cuando conducía a casa desde el Colegio
Bíblico: "La razón de la libertad que tuviste
el domingo se debe a que el dominio del espíritu de pesadez
que habías estado sobre la iglesia a sido roto".
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- Mi espíritu saltó dentro de mí y empecé
a sonreirme para conmigo mismo. Algo maravilloso había
tomado lugar, y mi corazón estaba contento. Además,
la misma alegría había estado en los rostros de
la congregación desde entonces. Algo que impedía
había sido eliminado y la alabanza comenzó a fluir
libremente desde ese día especial.
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- "En tu presencia hay plenitud de gozo; a tu diestra
hay placeres para siempre" (Sal. 16:11).
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- Hoy la alabanza empieza tan fácilmente, y la gente
entra con alegría y libertad en "La iglesia en el
Camino". A menos que alguien haya estado allí en
ese primer año y medio, no podría imaginar los
duros tiempos por los que atravesamos. Desde que ese espíritu
fue abatido, nuestro servicios han venido a ser verdaderos tiempos
de gran gozo.
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- No es asunto de elaborar la alabanza por el esfuerzo y la
emoción humanas. En lugar de eso, animamos sencilla y
cálidamente a todos para que ofrezcan una adoración
amorosa a Dios. Los resultados son siempre los mismos:
- 1) la presencia de Dios desciende sobre los servicios;
- 2) la congregación muestra alegría verdadera
en El;
- 3) la Palabra de Dios y la fe vienen a ser factores vivos
para el resto del culto de adoración;
- 4) el Señor nos visita y tenemos comunión con
El.
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- Mereció la pena continuar alabando durante meses aun
cuando sentíamos que algo nos impedía y fue meritorio
también que disgustaramos a unos cuántos visitantes.
Habíamos preparado nuestra casa para Su presencia moradora,
con el deseo de que pudiéramos alabarle y adorarle siempre
en Espíritu y verdad.
-
- En realidad sólo pasaron unos tres meses antes de
que el Señor nos volviera a hablar otra vez, dándonos
la siguiente palabra de bendición: "He dado mi gloria
para que more en este lugar" ¿Quién podría
pedir más?
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- VENGA TU REINO
-
- "Venga tu reino, hágase tu voluntad así
en la tierra como en el cielo" (Lc.11:2)
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- Conocemos estas palabras de la Oración del Señor,
pero ¿ qué significa realmente? . Creo que la mayoría
de las personas las consideran como yo lo hice una vez. Pensé
que aquellas palabras eran una oración para el futuro
- para "algún día" cuando Cristo volviera
para edificar Su Reino perfecto sobre la tierra.
-
- Por supuesto que ese día se está acercando,
y deberíamos orar por él en el espíritu
de las palabras con las que Juan concluye las Escrituras: "Sí,
ven Señor Jesús" (Ap 22:20).
-
- Pero aquí está la parte que hemos fracasado
en ver: Jesús expresó las palabras "Venga
Tu Reino" con referencia, no a Su Futuro Reino, sino como
una oración para que Su gobierno real fuera puesto en
operación por el ministerio de la Iglesia en nuestros
días.
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- La adoración abre las puertas al gobierno de Dios.
La oración del Señor lo enseña. La oración
empieza con alabanza, después pide la presencia gobernadora
de Dios para entrar en el poder del Reino: "Cuando oreís,
decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado
sea Tu nombre". Esto es un llamado a la adoración.
Es como el "santo , santo, santo" que se oye de parte
de todos los santos mientras adoran a Dios alrededor de Su trono.
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- Jesús nos está ensenando que lo más
importante acerca de la oración es la relación
que tenemos con Dios como nuestro Padre celestial. El es santo
y amoroso en todos Sus caminos, y realmente digno de nuestras
alabanzas. Por consiguiente, es muy apropiado que nuestras alabanzas
empiecen siempre con adoración .
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- El Señor nos instruye para que oremos: "Venga
Tu Reino - aquí - y ahora - como ya opera en le cielo".
El lenguaje en el cual fue escrita la Escritura es más
definido : "Que venga en este punto del tiempo".
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- LA RELACION ENTRE ADORACIÓN Y EL REINO
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- A medida que el tiempo pasaba aprendimos cada vez más
sobre la relación entre la adoración y el Reino.
Descubrimos que, durante los tiempos de alabanza, Dios se sentía
complacido al obrar poderosamente en medio de nosotros - salvando,
sanando y entregando a la gente a la plenitud del Espíritu.
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- Fue durante un período de dos semanas en agosto de
1973 cuando una cantidad de cosas poco usuales acontecieron en
nuestra iglesia local. Todas ella fueron utilizadas por Dios
para mostrarnos más claramente la manera en que nuestras
alabanzas se habían convertido en un trono desde el cual
El puede realizar obras poderosas de Su Reino.
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- Nuestra facultad pastoral generalmente se reúne las
noches de los sábados para orar por el servicio del domingo.
Una noche así, mientras estábamos orando, me sentí
movido a pedir que nos colocáramos en las cuatro esquinas
del santurario de adoración y levantáramos nuestras
manos como si estuviéramos alzando una cubierta. De hecho,
pareció venir a mi mente un mandato -"Levantad la
cubierta"- y sentí de alguna manera que nuestras
oraciones estaban haciendo una morada similar a una tienda para
el Señor.
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- Cuando lo hicimos, todos sentimos una clara sensación
de la presencia de Dios alrededor de todos nosotros mientras
adorábamos. Pasó cerca de una hora mientras nos
regocijábamos al saber que Dios estaba complacido con
nuestra alabanza.
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- Cuando nos reunimos dos semanas más tarde, sentí
otra vez que deberíamos "ir y colocarnos en los cuatro
rincones". Fui lento para hacerlo. No me gusta hacer nada
solamente porque sí, o como un intento de la carne de
"obtener sensaciones". No deseo llegar a ser como la
gente que piensa que siempre necesitan sentarse en un lugar determinado,
o arrodillarse de cierta manera u orar con un cierto tono de
voz para llegar a Dios. Tales hábitos pueden convertirse
en falsas formas religiosas, y no dan lugar para los caminos
creativos y especiales en los que el Espíritu Santo debe
obrar.
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- Pero finalmente vencí mi preocupación. Dije
a los otros hermanos: "No deseo parecer que estoy intentando
conseguir que algo marche, o hacer de esto un suceso regular,
ni nada de ese tipo, pero creo que vamos ponernos de pie en alabanza
en las cuatro esquinas otra vez".
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- Lo hicimos. Ellos me comprendieron y fueron a las esquinas
del lugar de adoración y se pusieron de pie en cara al
centro, uniéndose en oración y alabanza como antes.
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- Solamente unos pocos minutos más tarde, Paul Charter
dijo: "Hombres, no sé cómo les va a parecer,
pero creo que el Señor me ha mostrado algo. Déjenme
decirles algo sobre ello para que puedan juzgarlo, porque puede
sonar extraño. Creo, no obstante, que es del Señor.
-
- Le dijimos que hablara, y empezó diciendo: "El
Espíritu Santo está mostrándome que puede
haber una razón divina para que deseemos adorar otra vez
al Señor en las cuatro esquinas del edificio. Creo que
hay cuatro seres angélicos estacionados aquí con
nosotros y que nos estamos uniendo a ellos para alabar a Dios".
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- Ninguno de nosotros se sintió excitado, ni actuamos
contra lo que Pablo había compartido. Aceptamos sus palabras,
pero no les dimos gran importancia. No sabíamos de nada
contra ellas en la Escritura.
- No estábamos adorando ángeles, por supuesto.
Eso no sería bíblico (Co. 2:18; Ap. 19:10). Pero,
sí lo que él había dicho era cierto, estábamos
uniéndonos con una adoración que ya estaba en funcionamientop,
tanto en el mundo visible como en el invisible. Sus palabras
nos dijeron algo que no sabíamos, pero no nos hablaron
nada más en esa ocasión.
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- REVELACION DE LA PALABRA DE DIOS
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- Alrededor de diez días más tarde, estaba en
la iglesia para un culto de adoración a las 6 a.m. con
algunos de los hermanos de la congregación.
- Mientras me estaba arrodillando con los otros en oración
por las muchas necesidades que se nos habían traído,
el Señor me habló. Lo que me dijo me dejó
perplejo: "Los cuatro ángeles de los que Pablo te
habló la otra noche son los cuatro seres vivientes de
los que se habla en el capítulo 4 de Apocalipsis".
-
- Sentí decir: "Perdóname Dios".
-
- Aquí estaba yo, intentando orar como un creyente fiel,
y el Dios del cielo (yo sabía que era El porque conozco
la voz de mi Padre) me estaba diciendo algo extraño. Estaba
pensando en decir: "Seguro, Señor, por supuesto",
de la misma manera en que se puede hablar a un niño que
nos está contando una historia con el fin de que la creamos.
-
- Pero esto no era una broma; el Señor me había
dicho algo. Me detuve, pensé un momento, abrí la
Biblia y leí ese pasaje de la Escritura.
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- Los seres angélicos en Apocalipsis 4 son los querubines.
Se habla de ellos en otros lugares de la Palabra, y están
siempre conectados con el trono de Dios. Un estudio de ellos
en la Escritura parece mostrar que son los dirigentes de la adoración
que esparce la gloria de Dios a través de toda la creación.
Al principio, en Apocalipsis 4, vemos a estos cuatro seres adorando.
Pero el círculo de la adoración se ensancha bajo
su dirección hasta que, en el capítulo 5, toda
la creación se une en un gran canto de alabanza.
-
- No obstante, lo más que me llamó la atención,
no fueron los cuatro seres en sí; fue su posición
alrededor del trono. "Y delante del trono había un
mar de cristal como vidrio; y en medio del trono, y alrededor
del trono, estaban los cuatro seres vivientes...""
(Ap.4:6)
-
- El que los cuatro seres vivientes estuvieran en cuatro lugares
alrededor del trono era muy similar a las palabras que Pablo
había compartido unas cuantas noches antes. Todavía
no veía la importancia de nada de esto, y fui lento para
buscar las respuestas. Así que, lo olvidé.
-
- Si hubiera realmente trabajado duro "intentando"
descubrir algo de gran
- importancia espiritual en los sucesos de las dos últimas
semanas, honestamente hubiera dudado de mis hallazgos. Tal y
como fue, ni busqué respuestas ni pensé más
de ello.
-
- UN CUADRO DEL PROPOSITO MAJESTUOSO DE LA ALABANZA
-
- Alrededor de dos semanas más tarde cuando estaba yendo
hacia el edificio de la iglesia en mi automóvil, sin preguntarme
ni pensar en el tema, Dios me mostró el significado de
estas palabras en un cuadro simple y claro.
-
- Yo había decidido ya que Dios no estaba diciendo que
los cuatro querubines se habían movido a nuestra dirección.
Eso habría sido estúpido. Creí, sin embargo,
que El me estaba enseñando una verdad importante que serviría
de aplicación al pueblo de Dios en cualquier sitio en
que pudieran reunirse para adorarlo.
-
- De una vez, el Espíritu Santo colocó los siguientes
puntos de comprensión en el interior de mi alma:
-
- 1) Cada cuadro del majestuoso trono de Dios mostrado en la
Biblia nos habla tanto de su Gloria como de la presencia de estos
seres angélicos (Is.6, Ez.1, Ap.4).
-
- 2) Los cuatro seres angélicos están estrechamente
colocados a los cuatro puntos alrededor del trono real de Dios
(Ap. 4:6).
-
- 3) Estos seres dirigieron la alabanza y parece que atrajeron
a toda la tierra a cantar con su adoración al Creador
y Rey (Is. 6:3).
-
- 4) Como congregación, hemos decidido ser un pueblo
de constante alabanza y adoración, que honra la Palabra
de Dios y da gloria al Hijo de Dios. La Biblia dice que Dios
está entronizado sobre esas alabanzas. (Sal.22:3)
-
- Entonces, para mi completa sorpresa y gozo, el Espíritu
Santo me ayudó a ver algo hermoso que de otra manera hubiera
perdido: la adoración de la congregación nos ha
puesto en linea directa con el majestuoso trono de Dios según
Su Palabra. Los seres angélicos no se han movido a nuestro
lugar, por el contrario, nuestra adoración "nos ha
puesto en línea directa con el trono de Dios".
-
- Vi también que el Reino de Dios no conviene a nosotros
en poder por vía de nuestros esfuerzos a fin de colocarle
en nuestros medios. Por el contrario, cuando nos acercamos a
El en adoración, se allega a nosotros en amor - lo suficientemente
cerca para estar entronizado sobre nuestras alabanzas (Stg. 4:8;
Sal. 22:3). La adoración es una manera de unir el cielo
y la tierra.
-
- Para en realidad llegar a ser un pueblo que camine en espíritu
de adoración, es algo que no sucede de la noche a la mañana.
Es una cosa que una persona abra su corazón a los impulsos
de Dios, que reciba una respuesta instantánea y otra bastante
distinta ver el espíritu de adoración y alabanza
enraizarse en una iglesia entera. Sin embargo, no hay mayor privilegio
o deber que adorar fielmente a Dios con todo nuestro corazón.
-
- La gloria de Su manera de obrar, aquí o en cualquier
parte. no se debe al tamaño, la fama o al crecimiento
ni a ninguna de las cosas que los hombres aprecian tanto. A menudo
digo: "Que cada miembro de la 'Iglesia en el Camino' sepa
que la única gloria que deseamos tener es como adoradores
que están complaciendo al Padre. Cualquier otra cosa más
que desee de nosotros fluirá libremente de eso".
-
- Si la adoración es dirigida por un deseo de alabanza
de los hombres, o juzgada por nuestro gustos y desagrados, perderemos
la bendición de Su presencia poderosa, y Su gloria y las
obras maravillosas entre nosotros se eran limitadas.
-
- Los creyentes del Nuevo Testamento saben que la adoración
no es obra de la mente o de las emociones. La adoración
es el ser completo del hombre.
- brillando en la vida que el Espíritu Santo da, ofreciendo
sacrificios espirituales: "Os urjo, hermanos a que ofrezcáis
vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y que complazca
a Dios. Adoradle con todo vuestro corazón, mente y cuerpo.
No penséis no actuéis como el mundo que no valora
la adoración de Dios, sino aprended a pensar como El lo
hace, de manera que podáis conocer y hacer Su voluntad
de la manera que le complace a El" (Ro.12:1,2; He. 13:51;
1P. 2:5; Sal. 51:7).
-
- La palabra griega para adorar, "proskyneo", en
realidad significa "inclinarse delante de Dios". El
corazón de la alabanza no es humillar nuestros cuerpos
a tierra, sino humillar nuestro orgullo delante de El.
- Cuando uno está solo, puede humillar su cuerpo delante
de Dios, pero no hay espacio suficiente para hacerlo así
en nuestra adoración pública. Sin embargo, es esencial
que humillemos nuestras voluntades humanas delante de El, una
y otra vez, siendo que nuestro orgullo caprichoso puede volver
a erguirse con gran facilidad.
-
- Que el Espíritu Santo nos libere de nuestro orgullo
vacío y nos enseñe que nuestro mayor llamado es
alcanzado cuando entramos en la presencia majestuosa del Rey
con adoración, alabanza y acción de gracias. Es
de esa manera que en realidad hacemos lugar para que Su gloria
more entre nosotros.
-
- PAUTAS PARA LA ADORACION
-
- Aquí hay un bosquejo para la adoración que
hemos encontrado muy útil.
- Adoremos pues...
-
- ...con nuestro espíritus nacidos de Dios (Ro. 1:9)
- Adorando en Espíritu (Jn 4:23,24)
- Cantando himnos espirituales (Co.3:16; Ef.5:19)
- Dando gracias "bien" por el Espíritu (1Co.14:15-17)
-
- 2. ...con nuestras mentes hechas nuevas en Dios. (Fil 2:3-5)
- Adorando por obediencia con entendimiento (Ro.12:1; 2Co.
10:5).
- Orando con entendimiento (1Co.14:15)
- Alabando con entendimiento (Sal. 47:6,7)
-
- 3. ... con nuestras emociones vivas para Dios (Col. 3:23;
Ro.12:11-15)
- Con nuestra aclamaciones y palmoteando las manos al Señor
(Sal. 47:1)
- Mostrando nuestro gozo y dando graciasn (Sal. 47:1; Sal 100:1,4;Fil.4:4).
- Estando en silencio delante del Señor (Sal. 46:10;
Hab. 2:20)
-
- 4. ...con nuestro cuerpos entregados a Dios (1Co 6:19,20)
- Arrodillándonos en adoración (Fil.2:9,10)
- Inclinando nuestras cabezas (Miq. 6:6-8)
- Levantando nuestras cabezas (Sal. 3:3,4; He. 4:16)
- Levantando las manos (Lam. 3:40,41; Sal. 63:3,4)
- Moviendo las manos en alabanza (Lv.9:21)
- Danzando con gozo delante del Señor (Sal. 149:3; 150:4;
30:11)
-
- Aunque este bosquejo es solamente el inicio en un estudio
de adoración y alabanza, puede llevar mucha bendición
cuando estos principios son puestos en práctica fiel y
obedientemente. He descubierto esta verdad a medida que he dirigido
a mi congregación en las sublimes alabanzas a Dios, y
estoy seguro de que sucederá lo mismo con ustedes. El
tema principal es la gloria a Dios, y el fruto de esto es Su
Reino - aquí y ahora-
-
- Atras