EL SENTIDO DE UNA BUENA PATERNIDAD
 
1 Reyes 1:6
Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle ¿Por qué haces así? Además, éste era de muy hermosos parecer; y había nacido después de Absalón
 
Tenemos aquí a un padre, David, y a un hijo Adonías, y también un problema, en realidad el fruto de una semilla sembrada en el pasado; una semilla de complacencia, de muchas actividades, de pereza familiar y quizás de ignorancia. Cuando la Biblia dice "nunca" es siempre bueno detenernos a reflexionar, ¿David nunca reflexionó a su hijo? Parece que así fue.
 
Me gusta la palabra "entristeció", la Palabra dice que "al presente ninguna disciplina es causa de gozo" y también "el Padre que ama al hijo disciplina" ¿David no amaba a Adonías? Tal vez demasiado, o nada en absoluto, o se amaba mas a si mismo y a sus intereses que a sus hijos.
 
Además, Adonías era de muy hermoso parecer, muy bello, codiciado y, como suele suceder, también muy orgulloso. Algo que no podemos permitirnos cultivar en nuestros hijos es el orgullo, aquel que hace que confíen en si mismos como hombres y dejan de confiar en Dios. Dios nos entristece o disciplina como a hijos muchas veces para que no seamos soberbios, ¿Por qué? Porque los mansos heredarán la tierra, son los humildes los que reinan junto con Aquel que se humilló a si mismo hasta lo sumo y recibió por tanto un reino inconmovible. Adonías quiso reinar, pero no dejó que Dios reine en su vida. ¿Hubiese sido la historia diferente si David guiaba mejor a sus hijos?
 
Muy probablemente sí, la pasión por Dios no se deja como herencia, es algo que debe ser cultivado, y todo cultivo requiere tiempo y entrega.
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