- NO TENGO TIEMPO
-
- Sabias hijo mío? hasta hoy tuve tiempo para jugar
contigo. Encontré tiempo para todo, menos para verte crecer.
Nunca jugué contigo, siento que no me creas, pero, sabe?,
soy muy importante y no tengo tiempo; soy importante para números,
invitaciones sociales, una serie de compromisos ineludibles.
Y dejar todo eso para sentarme en el suelo contigo, Ja - ja!
-
- No, no; no tengo tiempo. Un día viniste hasta mi con
el cuaderno de la escuela, ni te miré, seguí leyendo
el diario; a fin de cuentas, los problemas internacionales son
más serios que los de mi casa.
-
- Nunca vi tu boletín, ni sé quién es
tu maestra. No se bien cual fue tu primera palabra... De qué
sirve saber las mínimas cosas de ti, si tengo otras grandes
cosas que saber.
-
- Ja -ja! Hombre, cómo has crecido! Ya superaste mi
cintura, estás alto, no me había dado cuenta.
-
- Es que, por otra parte, no advierto casi nada, mi vida es
una carrera y cuando tengo tiempo prefiero pasarlo fuera, y si
lo paso aquí me pierdo enmudecido frente a la televisión,
porque la televisión es importante y me informa mucho.
-
- Saber hijo mío?, la última vez que tuve tiempo
para ti fue una noche nueve meses antes de que tú nacieras.
-
- Hombre sé que te quejas, sé que sientes la
falta de una palabra, de una pregunta mía, de que corramos,
dar un puntapié a la pelota; pero es que no tengo tiempo.
-
- Se que sientes la falta de abrazo y de la risa, de ir a pie
a comprar caramelos, de caminar hasta el kiosko a comprar el
Pato Donald pero, sabes cuánto tiempo hace que no voy
a pie por la calle? No tengo tiempo, tú entiendes. Soy
un hombre importante; tengo que atender a mucha gente. Dependo
de ellas. Hijo, tú no sabes nada de negocios, en realidad
soy un hombre sin tiempo.
-
- Yo se que te disgustas porque las pocas veces que hablamos
es un monólogo, sólo yo hablo y caso siempre es
discusión.
-
- Quiero silencio, quiero tranquilidad, y tú, tú
tienes la pésima costumbre de venir corriendo y echarte
encima de uno, tienes a manía de saltar a los brazos de
la gente.
-
- Hijo no, no, no tengo tiempo para abrazarte, no tengo tiempo
para hablar contigo así sin ton ni son, porque Qué
sabes tú de computadoras, de comunicaciones, cibernética,
racionalismo, informática? Cómo puedo detenerme
a conversar contigo?
-
- Sabes hijo? No, no, no tengo tiempo, pero lo peor de todo
es que si murieras ahora, ya en este instante, me quedaría
con un peso de conciencia, porque hasta hoy no tuve tiempo para
jugar contigo y en la otra vida seguramente Dios no tendrá
tiempo de dejarme al menos verte.
Atras