Comunidad Cristiana Apostólica

Es precisa una reforma en la iglesia cristiana que permita:

  • Cambiar la forma de presentar el evangelio, volviendo a los valores de cruz y renuncia (Mateo 16:24)
  • Desarrollar el ministerio al que cada creyente ha sido llamado (Efesios 2:10)
  • Aceptar la totalidad de la palabra como real y aplicable (Salmo 119:160)
  • Devolver a la adoración su rol profético y espiritual (Jn. 4:24)
  • Recuperar la visión de gobierno a la que Dios llamó a su iglesia (Gn. 1:26-28)
  • Enfatizar que la iglesia debe desarrollar en el cristiano cuatro aspectos vitales de acuerdo a Ezequiel capítulo 1: Guerrero (rostro de león), Hombre con identidad y propósito (rostro de hombre), Servidor y con carácter dócil (rostro de buey), Visionario y adorador (rostro de águila.
  • Creemos que estamos en un tiempo de restauración de “todas las cosas¨, entendiendo eso como un tiempo de ver la autoridad de Dios de forma tangible tocando nuestras comunidades (Hechos 3:19-21)
  • Creemos que la Biblia, palabra por palabra, está inspirada divinamente por Dios (2P. 1:21), como el soplo de Dios (2Ti.3 :16)
  • Dios es uno, pero trino, el Padre el Hijo y el Espíritu (Mt. 3:16-17; 28:19; 2Co. 13:14; Ef 2:18; 3:14-16; Ap. 1:4-5). La Deidad es distintivamente tres, pero Ellos no son tres Dioses separadamente.
  • Cristo era el propio Dios en la eternidad (Jn. 1:1) y llegó a ser hombre en el tiempo (Jn. 1:14). Su deidad es completa y Su humanidad es perfecta. Por esto, El es tanto Dios como hombre (Jn. 20:28; Ro. 9:5; Jn. 19:5; 1Ti 2:5), poseyendo tanto la divinidad como la humanidad. Como hombre El fue ungido por Dios con el Espíritu (Mt. 3:16; Jn. 1:32-33; Lc 4:18-19), para llevar a cabo el propósito eterno de Dios.
  • El es el Hijo de Dios (Jn. 20:31), quien es la imagen de Dios (Col. 1:15), el resplandor de la gloria de Dios y la imagen precisa de Su substancia (He. 1:3), subsistiendo en la forma de Dios e igual con Dios (Fil. 2:6; Jn. 5:18); toda la plenitud de la Deidad habita en el corporalmente (Col. 2:9).
  • Como el Hijo de Dios El vino en la carne con el Padre (Jn. 6:46) y en el nombre del Padre (Jn. 5:43); por esto, El es llamado el Padre (Is. 9:6). El era con Dios, y era Dios en la eternidad pasada (Is. 9:6) no solamente coexistiendo, sino también siendo coinherente con el Padre todo el tiempo (Jn. 14:10; 17:21). Aun mientras estuvo en la carne sobre la tierra, el Padre estaba con El (Jn. 16:32).
  • Como el Dios eterno El es el Creador de todas las cosas (He. 1:10; Jn 1:3; Col 1:16), y como hombre que vino en la carne (1Jn. 4:2) con sangre y carne físicas (He. 2:14).
  • Como el Enviador y el Dador del Espíritu (Jn.15:26; 16:7; 3:34b), a quien el Padre envió en Su (el del Hijo) nombre (Jn. 14:26), el Hijo, siendo el último Adán en la carne, se hizo el Espíritu que da vida por medio de la muerte y la resurrección (1 Co. 15:45b; Jn 14:16-20), quien recibió todo lo que es del Hijo (Jn.16:14-15), para testificar respecto del Hijo y glorificar al Hijo (Jn. 15:26; 16:14), y quien es el aliento del Hijo (Jn. 20:22).
  • Como el Cordero de Dios inmolado en la cruz y que derramó Su sangre física por nuestro pecado y pecados, El es nuestro redentor (Jn. 1:29; 1P. 2:24; He. 9:26,28).
  • Como el Cristo ascendido El es el Señor de todo (Hch. 2:36; 10:36), la Cabeza de todas las cosas (Ef. 1:22), la Cabeza de la iglesia (Col.1:18), y el Señor de Señores Y El Rey De Reyes.
  • En la resurrección El es nuestra vida (col. 3:4), el que vive en nosotros (Gá. 2:20), y el poder y la sabiduría de Dios para nosotros para ser nuestra justicia, santificación y redención (1 Co. 1:24, 30).
  • Por esto, vemos que Cristo es todo: Dios, hombre, el Creador, el Padre, el Hijo, el Espíritu, el Salvador, el redentor, el Señor, la cabeza de todo, la Cabeza de la iglesia, el Señor de señores y el Rey de reyes
  • La obra de Cristo primero se hizo hombre en la encarnación (Jn. 1;14), y murió en la cruz por nuestra redención (1P. 2:24; Ap. 5:9). Luego El se levantó de los muertos para nuestra regeneración (1 P.1:3), ascendió a los cielos para ser el Señor de todo (Hch. 2;33, 36; 10:36), y volverá como el Novio para la iglesia (Jn. 3:29; Ap. 19:7), y el Rey de reyes de todas las naciones (Ap. 19:16).
  • La iglesia, compuesta de todos los creyentes genuino en Cristo, como el Cuerpo de Cristo (Ef. 1:22-23; Col. 1:24), es universalmente una (Ef. 4:4), y la iglesia local como la expresión del Cuerpo de Cristo es localmente una: una ciudad, una iglesia (Ap. 1:11).

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